Digamos que no quisiera acostumbrarte a recibir justificaciones, porque verdaderamente nos convertiríamos en seres del mundo real y habiendo navegado ya en lo diferente, no nos quedaría bien. Digamos además que este bloque de sílabas constituye un alegato a lo duro de tus palabras de una madrugada en que la salud y los izquierdos no me dejaron compartir.
Ante tales deseos que te embargan, solo cabría la dicha de los que ambos sentimos y concluimos sin arrepentirnos que no es nada tan común en lo que uno solo puede decidir y siendo uno solo el que te desconcentra, pudiera compararlo con los miles que deambulan por mi existencia y que no por fuerte ni persistente, dudaría en hacerle preguntas tales de por qué no eres como yo, cuando en definitiva para cada neurona tuya habitan las ganas magistrales de hacer lo que sencillamente le ordene su corazón y cordura. Pero sencillamente no comparto la idea de que me veas inmune ante lo bonito que ambos hemos formado, por la sencilla razón de que en algún momento no deba estar al frente para explicarte. Claro que no hay pócimas, mucho menos mensajes camuflados de poesía siendo usted tan inteligente para determinar o no lo cálido de su verdad. Tiene el derecho de pensar precipitadamente, de pensar mal, de expresar en cualquier instante lo que surja en sus sienes por el debacle de las malas horas o malas influencias, pero no decida por mí lo que considere un desenlace fatídico, pues mis garabatos han diseñado el mejor capullo de amor con el pincel de tu cariño y vuelvo a repetirle con el corazón en la mano que por eso lucharé hasta quedarme sin fuerzas.
Que malo sabernos con dos etapas y haber perdido lo que gané en una tarde de besos cortos, más malo aún imaginarte diciendo que desde hoy nada será igual y que ya no sabes si podrás definir otro camino.
Sencillamente acabas con mi alegría y me haces suspirar de fracaso. Hoy si voy a morirme…te estimo tanto.
Ante tales deseos que te embargan, solo cabría la dicha de los que ambos sentimos y concluimos sin arrepentirnos que no es nada tan común en lo que uno solo puede decidir y siendo uno solo el que te desconcentra, pudiera compararlo con los miles que deambulan por mi existencia y que no por fuerte ni persistente, dudaría en hacerle preguntas tales de por qué no eres como yo, cuando en definitiva para cada neurona tuya habitan las ganas magistrales de hacer lo que sencillamente le ordene su corazón y cordura. Pero sencillamente no comparto la idea de que me veas inmune ante lo bonito que ambos hemos formado, por la sencilla razón de que en algún momento no deba estar al frente para explicarte. Claro que no hay pócimas, mucho menos mensajes camuflados de poesía siendo usted tan inteligente para determinar o no lo cálido de su verdad. Tiene el derecho de pensar precipitadamente, de pensar mal, de expresar en cualquier instante lo que surja en sus sienes por el debacle de las malas horas o malas influencias, pero no decida por mí lo que considere un desenlace fatídico, pues mis garabatos han diseñado el mejor capullo de amor con el pincel de tu cariño y vuelvo a repetirle con el corazón en la mano que por eso lucharé hasta quedarme sin fuerzas.
Que malo sabernos con dos etapas y haber perdido lo que gané en una tarde de besos cortos, más malo aún imaginarte diciendo que desde hoy nada será igual y que ya no sabes si podrás definir otro camino.
Sencillamente acabas con mi alegría y me haces suspirar de fracaso. Hoy si voy a morirme…te estimo tanto.
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