lunes, 21 de abril de 2008

Ácanas pulidas parecen III.

Tomé prestado el amor de locos y me hice pensar:
- que la vida es una sola, que somos el epitafio de las letras que se posicionan con las voces, que nos ponemos viejos y no decimos que no, que silabamos las canciones de flores como izquierdas del azogue.-
Regresaremos por el síndrome de los números, como ácanas pulidas. Allá un beso numerado con el amor de un tango, quiere componer el primer párrafo del próximo letuario, en este albor sin recetas de cocina, con la desvirtud de violar lo que se prohíbe, con la promesa de no llorar y ser desiguales al humo.
Esta es una oración solemne y de otro color: HABIA SOÑADO CON EMPUJARME A TUS EDUCACIONES Y SERLO Y VOLVER A PROYECTARME EN TUS ENMIENDAS.
He aquí un manojo de dedos que describen en quince centímetros de margen:
- que la misma vida no es tan cruel, que somos los verdaderos apócrifos y envalentonamos el día de hoy pintándolo de rojo, que no nos aburre el sexo y no existen barreras para nuestra sangre de pasión, que nos volvemos locos y no pensamos en mañana.
Ahora devuelvo este amor desequilibrado y prometo un escape a lo cuerdo, habría que poner un veintiuno para no quedar mal con los números y darle paz el día, aprovecho para decirte al oído el mensaje de esta tercera parte:
- ácanas pulidas parecen. Se funden con amor los besos. No hay por qué esperar a la multitud de lo absurdo, prometo expresar mis olas siempre que haya sol, no importa el miedo ni el pasado. Aquí el amanecer, sé que estás ahí, acurrucada mi derecha y sin deseos de que mire este pícaro reloj. Te beso y sonríes...
...Sabes quién...

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