“Este jueves se ve allá lejos, a un año de mi quietud, y los perros, como lamparillas en el parque, quietos y sin aportar a mis líneas”
Princesa y dueña mía:
La mañana llegó sin filos y preguntaba por vos. Tanto de gracia fundida y este viernes se construye sereno y sin las flores matinales. Todo porque faltas tú a los colores del entorno, escaso el rincón con tus detalles de mar, mas, sea esta una cantata de añoranza por tu figura en este ciclo sin pájaros que me estrecha la felicidad y promulga los recuerdos. Las horas pretenderán ser duras y querrán quedarse más tiempo, cada luz tendrá tus mañas y mis fieles sobresaltos se parecerán a ti. Quiero definirle un puñado de besos a este dibujo despeinado que lleva tus complementos, porque te añoro más que nunca y te tornas obligatoria en este santiamén.
Este viernes amaneció oscuro y sin ganas. Pareciera un cuadrado sin aguas, o un perfume sin la bondad de gratificar el éter, significando tu ausencia que duele en piel y no se calma con canciones ni textos. Te extraño un mundo y ni siquiera imaginas cuánto. Hay un frío en este pecho y camino en círculos para que no me venza la nostalgia, allá la pared, un árbol y unas estrellas, pero allá no estás como dueña.
Al regreso, estos abrazos que ya no sé donde guardar.
Besos miles,
Sabes quién.
Princesa y dueña mía:
La mañana llegó sin filos y preguntaba por vos. Tanto de gracia fundida y este viernes se construye sereno y sin las flores matinales. Todo porque faltas tú a los colores del entorno, escaso el rincón con tus detalles de mar, mas, sea esta una cantata de añoranza por tu figura en este ciclo sin pájaros que me estrecha la felicidad y promulga los recuerdos. Las horas pretenderán ser duras y querrán quedarse más tiempo, cada luz tendrá tus mañas y mis fieles sobresaltos se parecerán a ti. Quiero definirle un puñado de besos a este dibujo despeinado que lleva tus complementos, porque te añoro más que nunca y te tornas obligatoria en este santiamén.
Este viernes amaneció oscuro y sin ganas. Pareciera un cuadrado sin aguas, o un perfume sin la bondad de gratificar el éter, significando tu ausencia que duele en piel y no se calma con canciones ni textos. Te extraño un mundo y ni siquiera imaginas cuánto. Hay un frío en este pecho y camino en círculos para que no me venza la nostalgia, allá la pared, un árbol y unas estrellas, pero allá no estás como dueña.
Al regreso, estos abrazos que ya no sé donde guardar.
Besos miles,
Sabes quién.
...
No hay comentarios:
Publicar un comentario