martes, 8 de abril de 2008

Eso también es, la vida

“…Quiero pasar los días, naciendo en cosas mías, como nacen las hojas…”

Tengo el impulso de la lluvia que nos acompañó en la travesía.
Cuánto de ternura y cuánto de quedarse envueltos en la locura-cordura en cada próximo encuentro.
Hoy he celado a tu cama y tus aposentos con el digno antojo de un recuerdo en el que fecundas alegre entre mis sombras. Contarte que ocurre siempre sonará epitafio a la rutina, que me quitas el sueño y mis cardíacos que no toman ritmo es lo más sincero que te pudiera profesar en esta tarde en que la vigilia quiere tomarte dormida en brazos y no dejarte pensar en mi. Añoro la fotografía viva de tu dermis entrelazada entre la métrica de mis versos, sudando salado y marcando una diferencia entre lo alegórico y lo existencial, siendo comestible y sin bromas ante el impulso de una desposada mordida imaginada en cada cúbica tuya hasta hacerte feliz. Anhelo estampar mis salivares en cada ranura de tu gozo y marginarme al lado tuyo ante los guiños de la tranquilidad del placer hasta que reventemos de éxtasis y decidas dar el siguiente paso a la contextura de la realidad. Porque te ansío, mi amor, y porque las ganas de ti me abruman las costillas y me hacen temblar de necesidad en este instante que hace aplausos para que estés aquí. Porque te imagino despeinada siendo alegre y a mi izquierda. Porque me encanta compartirte los envites de mi alma, que se torna sensible y te cuenta la verdad. Porque sencillamente me estoy muriendo por ti, otra vez y otra vez.
Ahora sé del color blanco, las madrugadas y la lluvia fría que enjuaga nuestros plenos; ni lo tarde, ni lo sereno, ni lo abstracto me alucinan, porque eso, mi amor, eso también es la vida.
Te quiero en la mía….

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