“Vaya mi pájaro preso, a buscarla, allá donde todo es el sur y florece”
Tengo los párpados que se referencian con una sola línea de entusiasmo, será porque se acerca un ángel a compartir sus alas y el domingo se puso de espaldas para no llegar a tiempo. Son estas las horas en que divago entre células de ocio y todo se me colorea de gris, las pistas se rayan con la misma canción de gavetas para tiempos de soledad, no hay alcohol, no hay cigarro, no está esa estrofa que anime la conciencia en este inframundo sin mayúsculas. Te ordeno que estés aquí, amor, al siguiente bostezo, que estés a mi anverso justificada de abrazos, prometiéndome los pies y añorando mi imprudente regazo, una sola palabra que enrede mis trillos y te llegue un enjambre de afectos vestidos con la bravura de mis pasos.
Esta tarde se mira desde abajo y hace guiños de quietud. En la esquina de este paradero se telaraña un suspiro y se hace silencio, no hay manera que tu imagen holográfica deje de dirigir mis rúbricas. Llegará la noche y seguiré buscando aunque la competencia domine mis espasmos y me haga temblar de fracaso, sabiendo que como tú no existen dos y que la demora de tu espectro será cruel. Qué bien te acomodas en la materia que fabrica ensueños.
Y ahora caminas linda y yo sin poder disfrutar los milímetros de tu salud.
Ahora sonrío, porque ya falta menos.
...BM
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