“A la misma Doña, en espera de un punto de vista a la altura de este manantial de expresiones”
No es el peso, es la idea de las letras dedicadas con la mínima profesión y con los mejores sentimientos.
No es la locura, es el sentido de caer de bruces con un pensamiento extraño, que me asemeja y me deja en desventaja con su compostura moderna.
No es pasión, es la estrategia de un paso.
No es idolatrar, es resumirme en lo real sin importarme los sextos y ajenos sentidos.
No es mi verguenza, es mi manto de latidos por tí.
(...)
Ojalá se acerque mi fin de siglo y queden pétalos en el patio de las mariposas, prenderé sobre hilos de recuerdo y mencionaré tan fuerte tu nombrecito que emancipará las ganas ajenas y se grabará en el mejor de los ecos costumbristas.
Serás para siempre la señorita de las dunas, elixir de la observancia que se redacta sin miedos y cae justificada en la mejor poesía. Que tus mañas se queden para siempre y mantengan ese olor a todo.
(...)
No es la gracia, es tu nombre que se enreda en el alma y me deja lelo.
No es el recuerdo, son las muecas a lo vívidamente sentimental.
No es el comentario que fluye con mis antojos y pretende hacer música, es el vino que me deja tu sabor a mujer.
No es un texto, son los extramuros, son los ecos que miran a lo recíproco.
...
No es el peso, es la idea de las letras dedicadas con la mínima profesión y con los mejores sentimientos.
No es la locura, es el sentido de caer de bruces con un pensamiento extraño, que me asemeja y me deja en desventaja con su compostura moderna.
No es pasión, es la estrategia de un paso.
No es idolatrar, es resumirme en lo real sin importarme los sextos y ajenos sentidos.
No es mi verguenza, es mi manto de latidos por tí.
(...)
Ojalá se acerque mi fin de siglo y queden pétalos en el patio de las mariposas, prenderé sobre hilos de recuerdo y mencionaré tan fuerte tu nombrecito que emancipará las ganas ajenas y se grabará en el mejor de los ecos costumbristas.
Serás para siempre la señorita de las dunas, elixir de la observancia que se redacta sin miedos y cae justificada en la mejor poesía. Que tus mañas se queden para siempre y mantengan ese olor a todo.
(...)
No es la gracia, es tu nombre que se enreda en el alma y me deja lelo.
No es el recuerdo, son las muecas a lo vívidamente sentimental.
No es el comentario que fluye con mis antojos y pretende hacer música, es el vino que me deja tu sabor a mujer.
No es un texto, son los extramuros, son los ecos que miran a lo recíproco.
...
No hay comentarios:
Publicar un comentario