martes, 1 de abril de 2008

Álgebra de una intimidad censurada más allá del albur

TEATRO

(Escenas de Acto único)

Personajes:
Número par: Ser de ruptura cósmica, lengüeta pincelada con rastros de Guevara, mestizo y risueño.
Curvas: Ente diestro de alta categoría. Ojos de buen precio, pies inocentes con ribetes en rojo fuerte y carácter juvenil.

Escenario:
Luces ambiente de sol, máquinas subjuntivas y pájaros de ciudad.

Escena 1 Acto único

Se esquina la entidad Curvas entre el borde de una nota musical ligeramente cargada de metáforas de muy buena fe. Intimidades tocan a su oído sin ajustar sus cuentas con la digna palabra de la similitud y los buenos modales y se mece con los impulsos de una melodía moderna pero antifonal que le teme a las matemáticas y a la descomposición subjetiva.
A 48,7 grados habita el receptor Número Par en el espacio de un tumulto de ideas de color naranja. No hay rincones para la trama de una controversia verbal, más un mensaje de prosopopeyas cálidas tildadas de placer masculino, atrapó la curiosidad del germen de labios cuádruples verticales.
- Curvas: ¿qué miras?
- Número Par: Nada, hago autostop a tus nalgas.
- Curvas: ¿quién te crees? – Frunció el ceño-
- Número Par: Puede que no sea tu príncipe azul, pero soy el único que te está hablando.
- Curvas: jajaja, qué gracioso.
Viene una sombra, sopla la banda un vals de violines. Se simulan las dos y da comienzo el debate.
- Número par: Debo irme, pero te soñaré ¿Te gustó mi epílogo?
- Emisora: Entre más último, más lindo.
- Número Par: Perdona el polvo y la cursividad sostenida entre mis tildes. Espera, como espero dejar mi sombra en tu cama.
Se emociona, aplaude a su físico y a lo aprendido hasta el post-agotamiento.
Un escaso eco de palabras feas invade una sala de conversaciones que van más allá de 10 metros de distancia. Increíble para la emisora Curvas, injustificable para el portador Número Par que simula sumergirlas entre un lenguaje espiritual que se desemboca al verla.
- Curvas: Quiero que tu boca no diga más palabras que no sean, aquellas que parezcan atrevidas.
- Numero Par: De acuerdo, no molestaré los estrados que se pulen al juzgarme, a fin de cuentas yo no soy un ángel y eso no va a quitarte que tú lo seas.
- Curvas: Qué te pesa reflejarme en tus escritos, las letras soportan más con ellas puedes decir todo lo que simplemente sientas y olvidarte ese maldito mundo que hay fuera de nuestras marcas.
- Número Par: Con mis escritos, solo quiero que estas manos se embriaguen del olor de tus laderas, no sé, algo más que bailar una danza de mis caricias y, créeme Curvas, poco me importa si es lo correcto, pues correcto es lo que adoro y lo que tú quieras.
- Curvas: Es que es nuestra intimidad, no quisiera ni amigos, ni enemigos, ni más, solo te quiero a ti.

Se cierra el telón y las bandas emancipan un toque de bosques que termina en una luz artificial en son del día que nace enguionado a un papel sin estrujes.


Escena 2 Acto Final

Entre las líneas de un beso añorado desde siglos, Curvas se desespera entre sus prendas y en acaloramiento tal que no quiere indicios de formalidad ni nada que ate su libertad.
- Curvas: Oiga usted, binario divisible por dos, acabe de hacerme suya, que sus ocurrencias sean tales que llegue el placer, sin prejuicios, sin consentimientos que sea tal y como reclama el instinto animal.
- Número Par: No entonéis, que mi cultura te espera desde ayer, suponme incauto e indefenso, esclavo de tu amor, bestializado. Yo soy el único que te quiere con la fuerza de la tierra, la fuerza de planeta y los astros adonde irremediablemente vamos.

Dos campanadas de ralos ecos parecen estar de acuerdo con las variables y fórmulas que se quejan más allá del albur. Curvas de faldas blancas y un Par medieval sin cara de sueño deambulando por una desesperanza material que lo hace dependiente extremo de unos pies redondamente exquisitos.
Corta una flor, y en aguas, promete que al despunte del alba un manojo de misterios invadirá la candidez femenina en un jarrón de marca Inbox.

Se cierra el telón. Queda una luz de sol encendida y los pájaros de ciudad aún están ahí.
FIN

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