Daría los pasos a la inversa de tu figura para proteger los enigmas de tu experiencia, necesito para entonces una caja de bombones y un lápiz para escribirlo bonito, sin el miedo de repugnarte las ganas de mi y con la iniciativa de elitar sobre tu gaveta de papeles. 

Vuelve a ser este un manojo de contenido limpio sin el añejo de la estelaridad, con el mismo dictamen del primer día: poner a tu disposición todo mi sentir de caballero y dejar un recuerdo más en la retórica de tus mieles en este hermoso abril que va más allá de tu izquierda y ya tiene tus iniciales. El verso carcome nuestras miradas, se entusiasma las ideas, con perros, paredes, colores; se nos escapa la brisa de este entorno de bípedos que tu y yo dirigimos, el tiempo se dispone al revés y no quiere resaltar los contornos de estos rasgos que añoran de tu preferencia; el espacio, como el que no sabe, viéndonos pasar de la mano sin el perfume del miedo a equivocarnos y la realidad, sonriéndole a sus anchas porque ha condecorado mi cordura con el premio de adorarte por encima de todo, de existir para mis ocasiones y de hacerte imprescindible en el merodeado concepto personal, de que sencillamente, luego de usted solo queda la gloria.
Besos miles para este lapso.
Besos miles para este lapso.
:-)
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