lunes, 14 de abril de 2008

Mujer, domingo de Abril, ahora sí no sabe cuánto de usted tributo en pensamiento

Mujer, domingo de Abril, ahora sí no sabe cuánto de usted tributo en pensamiento. Aquel espacio débil que erigió promesas entre su tez y mi tendencia ya se hizo fiel al círculo de vanidades que me hicieron suyo y créame que no importó ni el tiempo ni los mensajes insolubles de un puñado de izquierdos, sonrío porque ya no quedan rincones de mis suplencias en que no esté su figura como protagonista. El caballero que pretendía besar sus dedos, aquellos silentes y frescos, se hizo dueño del tiempo cálido que comentó la mejor de las historias, con humo y agendas en cada ocasión, sin ser ya ajena la brisa, con música de cualquier tipo compartiendo los actos y aún nítida y de frente usted.
Tome este pergamino sin flores a la par de mis mejores momentos, sin que huyan los recelos condicionados que le dan batalla a la idea de tener que ver conmigo con tan solo leerlo. Quédese esta historia, a modo de prosa, inverosímil, centrada y con los impulsos de sinceridad queriendo desbordar de cariños e intimidad, historia que la titula como suya y que tiene mi nombre como pie de firma al lado de los besos que ya no se procuran miles.
Hoy ya no puedo conformarme con la ventaja personal de robarle los minutos a la añoranza razonada tras sus pies, no me alcanza la gloria para convertirla en un dibujo monocromático detallado con el mejor de los sentidos líricos, ya se funde en mis poesías, ya se torna rima inigualable de delicia y gratitud. Hoy el enemigo sigue siendo el tiempo, escabullirse de la razón ya no suena verbal, ante la plenitud que se anhela el mismo masculino con rasgos guevarianos armará su rompecabezas con las pequeñas piezas de una mezcla nacida desde una pregunta que ya cumple cinco semanas y aún se yergue en pie la añoranza de un blanquísimo ombligo que seguirá sabiendo a más allá de gloria, unos alegres pies, un hombro que recordaré besar por siempre y una mujer digna de expresarse como una mala palabra de tanta gracia que lleva en sí.
Sigue el hombre feliz, feliz domingo del cuarto mes.
Tiembla tres veces y aún no puede hablar.
...BM

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