miércoles, 16 de abril de 2008

A orillas de tu estirpe habrá un cariño rojo...

A tus caprichos…que tienden a hacerme minúsculo

Las mieles del gesto claro que determina mis impulsos hacia ti, se siembran allá no muy lejos, allá donde los bordes se escudriñan al mensaje de corresponderte. No interesan las temperaturas que me aflojan los tobillos y me tornen horizontal en una noche ruin, al mañana seré el mismo proletario a favor de tus aristas, y con las mismas ganas de convencerte por enésima vez. Trataré sin aburrirme de hacerte sonreír, aunque no tenga culpas lo haré dichoso desde esta sombra de urbanidad y cortesía hacia lo bello y sensual que representas, porque nada más grande que mis reconcomios ante las huellas que te hacen la mujer de mi siglo, -a eso le pondremos como quieras- volveré a mirarte a ambidiestras y caminaré feliz con los colores de la identidad en que fulguras bajo el brazo, sin títulos y con la fuerza de un guiño de buena suerte protagonizando mi tamaño.
Mujer limpia como azogue, me haces temblar con la justeza de embajadas, me dejas quieto con tus voluntades y no dejas que hable, me pretendes soñoliento ante el cadáver de la palabra que disfruto, me levantas temprano, me atas al verbo, me pintas de negro y no me observas. Toda acción es sortilegio a favor de tu regocijo, ando sin sombras cada vez que emancipas en mi contra, pero no importa, simpatía, dedicaré cada célula a tus caprichos, que tienden a hacerme minúsculo, bajaré a los bordes del ocaso y escribiré tu nombre en cada luz y juraré a tus coetáneos que día a día y a orillas de tu estirpe habrá un cariño diferente, un cariño rojo.
Besos miles,
:-)

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