martes, 1 de abril de 2008

Poema 20 a mujer de espalda mojada...

“Quiero seguir formando ángulos sobre ti, para ser adyacente a tu postura y eyacular tus vértebras con ternura”

Lejos del reino que quiero para mis sombras, con huellas de una espalda que brilla a los amiantos, azogue y ranuras apasionadas, llegan las veinte jornadas con ribetes de amor. Me han sorprendido queriéndote y sin arrepentirme de compartirte mis cláusulas, tanto sudor, besos miles, recuerdos que se viñetan ante este mágico profesar que se ha construido entre nuestras pieles y se añora tan cómodo a nuestras líneas.
No quiero despertar si esto es un sueño,
Mujer de espalda mojada,
Angel de amor, poema veinte.
Néctar de la pródiga adoración,
Mujer de espalda mojada,
Gota de lluvia, poema veinte.
Sea un matiz de vellos sin lágrimas entre una época de ruido y señales de prejuicios, y usted, amada mía, tan diáfana y neta, con las mismas ganas del primer día de soñar y cabalgar sobre lo diferente y lo prohibido. Aquí mi prosa fundida entre los deseos insoportables de verla en cada instante, aquí mis valentonadas metáforas que dialogan con el músculo coronario que hace sentimientos y le expresa a diario que la adoro y que la quiero íntegra para mí. Aquí mi vigésima cantata a su espalda que rocía mis añoranzas y se moja de mí. Aquí, yo, enamorado como carmín de sus pétalos y viviendo en lela ventaja de llevarla en brazos de mis dudas, extrañándola sobre los cristales y sonriendo a la vida por tener que ver con usted.
Oh, pies, oh siluetas de ritmo y candidez
Oh, musa, pensarte, pensarte, te pienso.
Oh, Niágara en noche sudada.
Oh, mujer, de espalda mojada, de mí.


...

No hay comentarios: