martes, 15 de abril de 2008

Rodillas tocan cabezas...

Ya no más exergos para estas últimas promesas, atada una nube con las mieles de tus apellidos, rodillas tocan cabezas al compás de la guitarra mía que sueña, sigo de mártir con tu lucidez, irresistible tú en cada paso por mi frente, inmóvil ante mis normas de seducirte y serena en cada apareo. Quiero ser tan directo como mis huesos y no recomendar con cintillas iniciales en cada prosa, ya no tengo la vergüenza de ocultarlo y prefiero reír a tu favor y tatuarme tus ansias en la espalda. Porque me matas, amor mío, y porque te siento como piel en estos latidos húmedos que se hacen rápidos. Sé de los romances que se inquietan con los siglos, mas, lo nuestro se fecunda con bríos de ser nuevo y definirse como único en estas marejadas de señales ambidiestras. Seguirás tan bella como te prometo a mis sueños, seguiré navegando por el elixir de saberte lo mejor de nuestra faz.
Voy a decirte ingenuamente: ¡qué linda, qué linda y qué linda!, sin miedo a los cristales de una recompensa espiritual, voy a rociarte de besos miles y tramitar tu reposo en mis ecuaciones de amor, voy a remendar mis costuras de épico y modelar un poema que te destierre a mis dudas. Por último, tejeré un Te Quiero presuntuoso con raíces de mi autoestima, sentir que te llega y verte contestar a este círculo de verdades que sin rastros, te deseo.

Besos miles,

:-)

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