La textura de tus caprichos sabe traspasar mis entrañas y se acomoda en mi piel mojada, te confío más que en tu sombra como lo más fiel que hayas tenido y he comenzado las partes más dulces de mi seminario de abrazos pensándote como protagonista. Pobre de las cuerdas de mi guitarra, que entonan los riegos de no verte, la vida no vale nada sin que retoces en mis ideas y sigas siendo mi título y la mayúscula de mis necesidades. Te adoro y no sabes cuánto, te idolatro y tampoco lo sabes.
No terminan mis rimas mientras quepas redonda en mi regazo, como plaza liberada que reclama mis noticias, como lote del más preciado amor que brota de una modernísima envoltura femenil. Oh sueño, cuando te vi sabía que era cierto, y dispuse de mis fechas para conseguirte a cualquier precio, quiero proteger tus líneas de asombro y pulir tus cristales como gesto andariego, no me escudaría en mis papeles mustios ni palomas, no te importe la gente que siempre engalana los textos con miradas verdes, he jurado de rodillas darle riendas al corazón e imaginarte semilla del jardín de mi amor, linda boca, lindos pies, lindo apuntes dedicándole al alma que añoro un día sea de más nadie.
Que pensarte forma vicios de honor,
Que no lo niego ni tengo cuidados,
Que callas en cada momento,
Que te engalanas para mi espacio,
Que corres, que a veces te levantas,
Que me atas a la figura inigualable del encantamiento espiritual en cada puesta de sol de mis ventanas, que giro y giras entre el verso sutil que me amenaza, tan tierno y cruel que no lo puedo decir. Con vos nunca falta el tiempo de soñar, entonces he preferido que seas mía, aunque los tiempos de amar ya no pasen por vuestro lado, musa mía, mujer mía, amor mío.
Que toda tu salud y tu bondad tengan un nido.
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