martes, 1 de abril de 2008

Tal vez, la última estrofa al sudeste de tu rastro de clavel...

“Caramba, se equivocó y me corté los labios”
Intentaré escribir sin vuelos, sin escuchar ninguna canción ni recordar ningún buen momento de aquellos de pláticas y colores.
Intentaré que éste no sea el texto treinta y uno, para dejarlo par, cerrado y múltiplo de algo que fue realmente serio, como esta pasión que acabas de sellar con una sola palabra.
Querida Eliani:
Habría que ponerle extras al texto para imaginar lo que querías cubrir cuando contabas que no era este capullo el que preferías para tus causas cotidianas. El no ser invisibles y el no dormir juntos han llenado tu cabeza de ideas de mañana y a pesar de que naces rebelde, te ha vencido. No tengo dictamen para contradecir tu corazón, mas, solo fluir estas pautas que desde un día de alegría me inclinaron a tu personalidad, que han cambiado mi ser y convertido mis viejos zapatos, o las hojas cambiantes de un árboles, paredes, trillos, marzos íntegros de sudor y carcajadas y la mejor contradicción del sentimiento de dos seres de este siglo con cabezas al más allá, en la mejor de las respuestas del corazón. Se ha descalzado en la puerta mi mano amiga cuando me cuentas tu sentir y a pesar de que pudieran ser ciertas tus ideas, no te doy la razón, simplemente porque me siento en el derecho de ser egoísta con algo que anhelo mucho y al cual dedico mis señas usuales. Sencillamente NO ME DA LA GANA de causarte dudas y aunque ya no añores mis danzas, al menos debes permitirme vaciar estas fieles creaciones que fecundas en mi corazón y saberte adorada por mis fieles instintos si bien ya no quieras verme.
Besos miles,

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