Quiero saber por qué estoy vivo si ya he probado la gloria que desenvaina tu sonrisa. El lunes se adueñó de tu estilo y dio de beber a los dioses del amor. Ahora añoro el amarillo y lo rojo de tu presión arterial, matiz que al combinarse con tu espalda sobre la madera pulida de nuestro entorno, hizo de tu figura la mejor de las pinceladas de la ocasión.
Pareciera que tu silueta estuvo pensada para mi raíz desde tu aparición, tu sexo como un karma, que abriga mis pasiones desnudas, mezcla de juego y seducción que promete aliviarme los vacíos para siempre.
Nada mejor que besarte de punta a punta y que gimieras de plenitud ante una obscuridad amiga, de sonidos que nos hacían los sordos y nos prometían conjugar los verbos del amar sin temer a partir y con la complicidad de mis ojos desnudando tu trazo, aunque el frío del látex se intentara a mis espaldas. Quiero pasar los días contigo, no pido más que acomodarte en mis horarios como colirio imprescindible de mi buena fe, dedicarte mis impulsos y eyacular de misterios tu alegría.
(..)
Quiero robar tu virginidad,
cuando anochezca, no importa;
beber tu aliento, morderte toda
y cuando rías excitada y vencida,
aliviar mi sexo en tus nalgas.
Quiero con ganas saciarte
sin que me añores, no importa;
sentir tu espacio, tocarte toda
y cuando caigas exhausta y dolida
dejar mi sombra en tu cama.
(…)
Me dejarás los amaneceres a cambio de tales prosas, prometo dejarte los apuntes de lo mucho que te pienso y entre mil caricias llevarte a la locura de procurar ser diferentes y pasarla bien.
...
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