Concordaban los bordes de unas lágrimas matinales que no mojaron solo nuestra charla. La oscuridad como un estado de una capa celeste que emancipaba nuestra distancia. Tú vacilante ante las ráfagas de amor que sustento, yo moroso y callado ante la costumbre de ver pasar los días viendo al cielo desnudo de ángeles, porque estás aquí con la nitidez que define uno de ellos.
Mariposas llegan a tus rodillas lúcidas,
Dedo marcado, labios, óleos, compás de uñas,
Néctar de sonrisa que se dejó fundir
Con un mensaje autóctono, de libertinos y montes.
Será este el oportuno lapso para compartir líneas con alguien especial del otro lado del cristal, demostrando que el miedo a saberme Quijano no te quitó el impulso a dar un sencillo paso hacia el mejor de los ocasos ni pretendiendo que con mi prosa simule ser el más sincero de los Cervantinos.
Fue tu maquillaje cual pétalo,
Digno cursor de un diálogo que se pintó de rojo,
A la sombra de un ala y esperando el nuevo día.
Princesa y dueña mía: son tus primaveras el encuadre perfecto con mis cosquillas de orador y tu composición material el detalle más alentador que se haya pronunciado jamás. Dame el permiso, si de permisos se tratara, para desenvainar mis fluidos ante tanta exquisitez femenina y sensualismo tallado en tus sombras. Que los centímetros de enajenación se hagan más débiles que el prendedor de mis instintos y te haga dócil ante mi dedicatoria, que sonrías y me veas ebria de felicidad, como de felicidad yo embriago al saberte con olor a cántaro lleno.
…La noche abrazó el séptimo día de marzo,
…La noche redondeó los espacios y enfriaba tu nariz.
…La noche, noche sin bríos y carcajadas.
No temas al ruido ni a los calovares que opacan el día, no preocupes tu otoño con la izquierda, solo cierra los ojos y deja que tu figura sea un cadalso para mis poemas, que ya tengo con haber robado el éxtasis de tu hombro, solo apaga la luz y sonríe a lo bueno por conocer.
(..)
Quiero entrar a tu jardín,
plantar mis vocaciones,
que las veas germinar y esperar por ti.
Sobre un zurdo tatuaje de tu compostura
hace lechos y traga mensajes de amor.
(…)
Que haya siempre un espacio para lo diferente, donde quepan tú y esta magia decorosa que mata por dentro y no tiene nombre.
Habrá que ponerle tu nombre a la noche, mientras ya los demás detalles gozan de tal buen efecto.
Yo fuera eterno mujer divina para poder amarte toda la vida.
Mariposas llegan a tus rodillas lúcidas,
Dedo marcado, labios, óleos, compás de uñas,
Néctar de sonrisa que se dejó fundir
Con un mensaje autóctono, de libertinos y montes.
Será este el oportuno lapso para compartir líneas con alguien especial del otro lado del cristal, demostrando que el miedo a saberme Quijano no te quitó el impulso a dar un sencillo paso hacia el mejor de los ocasos ni pretendiendo que con mi prosa simule ser el más sincero de los Cervantinos.
Fue tu maquillaje cual pétalo,
Digno cursor de un diálogo que se pintó de rojo,
A la sombra de un ala y esperando el nuevo día.
Princesa y dueña mía: son tus primaveras el encuadre perfecto con mis cosquillas de orador y tu composición material el detalle más alentador que se haya pronunciado jamás. Dame el permiso, si de permisos se tratara, para desenvainar mis fluidos ante tanta exquisitez femenina y sensualismo tallado en tus sombras. Que los centímetros de enajenación se hagan más débiles que el prendedor de mis instintos y te haga dócil ante mi dedicatoria, que sonrías y me veas ebria de felicidad, como de felicidad yo embriago al saberte con olor a cántaro lleno.
…La noche abrazó el séptimo día de marzo,
…La noche redondeó los espacios y enfriaba tu nariz.
…La noche, noche sin bríos y carcajadas.
No temas al ruido ni a los calovares que opacan el día, no preocupes tu otoño con la izquierda, solo cierra los ojos y deja que tu figura sea un cadalso para mis poemas, que ya tengo con haber robado el éxtasis de tu hombro, solo apaga la luz y sonríe a lo bueno por conocer.
(..)
Quiero entrar a tu jardín,
plantar mis vocaciones,
que las veas germinar y esperar por ti.
Sobre un zurdo tatuaje de tu compostura
hace lechos y traga mensajes de amor.
(…)
Que haya siempre un espacio para lo diferente, donde quepan tú y esta magia decorosa que mata por dentro y no tiene nombre.
Habrá que ponerle tu nombre a la noche, mientras ya los demás detalles gozan de tal buen efecto.
Yo fuera eterno mujer divina para poder amarte toda la vida.
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