Te invito espacio, a pintar de rojo las tardes.
Porque fue tu rojo musa mía el detalle de armonizar este fin de mes sin flores. Y entonces te quiero para mí con la púrpura de tus músculos, así, con tus centímetros que navegan amplio por mi figura y sonriendo al éter millonaria de felicidad.
Es hora de cantarle a flores como tú...
Haremos aleluyas a tu sonrisa con la imaginación de cada letra que te escribo. Seguiré pensando en tus latidos y no renunciaré a mis capas plebeyas, seré el mágico concepto de las sombras ante tus impulsos veraniegos, caeré como estampa mercantil en tu corazón y resumiré los detalles que me hacen tu merecedor.
Es la altura ideal para sacar los filos de tus encantos y resumirlos como la mejor edición femenina, no habrá amén cuando edite tus señales y saque la mejor de las pociones. Ayer anduviste de rojo, declarando tu belleza ante los bípedos y marcando el territorio de la sensualidad.
Aunque hoy esté tan lejos, firmando ideas contra esta historia, en un banco donde no estoy a tu derecha, llega tu señal con la misma fuerza y tus huecos y bultos y tu tez y tus vicios se acomodan en esta agenda que se llenará para ti.
Te añoro de veras y sin que me cueste decirlo.
Besos muchos...adorados pies. Palpo mi bolsillo y añoro para éste, una prenda, amarilla y caliente, dulce y mojada. Para mi abdomen, tu peso. Para mi abril, la siguiente estrofa en la siguiente página del siguiente texto.
Seguirán siendo miles, los besos,
Porque fue tu rojo musa mía el detalle de armonizar este fin de mes sin flores. Y entonces te quiero para mí con la púrpura de tus músculos, así, con tus centímetros que navegan amplio por mi figura y sonriendo al éter millonaria de felicidad.
Es hora de cantarle a flores como tú...
Haremos aleluyas a tu sonrisa con la imaginación de cada letra que te escribo. Seguiré pensando en tus latidos y no renunciaré a mis capas plebeyas, seré el mágico concepto de las sombras ante tus impulsos veraniegos, caeré como estampa mercantil en tu corazón y resumiré los detalles que me hacen tu merecedor.
Es la altura ideal para sacar los filos de tus encantos y resumirlos como la mejor edición femenina, no habrá amén cuando edite tus señales y saque la mejor de las pociones. Ayer anduviste de rojo, declarando tu belleza ante los bípedos y marcando el territorio de la sensualidad.
Aunque hoy esté tan lejos, firmando ideas contra esta historia, en un banco donde no estoy a tu derecha, llega tu señal con la misma fuerza y tus huecos y bultos y tu tez y tus vicios se acomodan en esta agenda que se llenará para ti.
Te añoro de veras y sin que me cueste decirlo.
Besos muchos...adorados pies. Palpo mi bolsillo y añoro para éste, una prenda, amarilla y caliente, dulce y mojada. Para mi abdomen, tu peso. Para mi abril, la siguiente estrofa en la siguiente página del siguiente texto.
Seguirán siendo miles, los besos,
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