jueves, 1 de mayo de 2008

Quisiera un atril de cumpleaños...

Para mi julio de insectos quisiera un atril de cumpleaños, de esos que no vuelan tan alto y se quedan en el recuerdo de los huesillos de tu espalda.
Todo me recuerda a ti sobre estas losas de oriente que se encuadran en la lejanía de unos signos de puntuación, la manía de seguirte en cada rastro de tus días, de congraciar mis glándulas con tu sabor y fragancia, la añoranza por cada segundo estrechando nuestros ombligos y riéndole a la esta vida majadera, la tendencia a lo prohibido, la violación del espacio y el tiempo con un capricho marcado sobre las ocurrencias de nuestro conjunto, cada firma esquinada con tu estilo y el celo de procurarte mía para siempre, son gavetas de este regalo de amor que añoro con el alma y no tiene precio.
Princesa y dueña mía:
Aderezo de modos y teorías de la buena selección, que perfuma vocablos y no te aquietas en mis verbos, seas cursiva de afectos que nacen y se envuelven en cada mensaje, ápice de genio de la maravilla, color verde, címbalo de mis dudas hacia el buen sentido de las voces, que sea esta luz el dictamen hacia mis promesas de idolatrarte siempre, que marches en conjunto con mis sueños y no tengas en la mente otra cosa que no sean mis costumbres.
Besos miles,

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