Seguimos cantando como si no pasara nada, mientras, y al oeste, alucinan otros dándole poco valor a sus entrañas y pintándo de negro sus sonrisas.
Díjole un cariño a otro: "Es ella, la de rojo que sonríe tras un beso que se funde en el espacio de su lindura"
Nos volvemos a encontrar para editar el cariño. Resultará un par de alas y el mensaje de que el varón gana la apuesta de tener el corazón más grande.
La conciencia y el predicamento...que no nos dejan quietos...
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