domingo, 13 de julio de 2008

Mande usted mi verso alado…

“No reclamo las curvas azules del destello del ayer, solo al cariño que se acurruca como título de mis sueños”

Felices días de veinte rosas sobre un centenar de mensajes que adornan un día siete entre las matemáticas de nuestro amor.
De rodillas ante el espacio que nos deja la poesía y unas cuantas mañas que se adueñan de nuestros apellidos, comenzamos el tercer grupo de estrofas que llevarán siempre el perfume Varen Caballero entre el regazo de lo más lindo de los seres que me acompañan en este andar de colores y sueños. Aquí sigue mandando mi corazón, ahora con menos cobija de pareceres y hambriento de señales que hablen de usted, sin la proyección de fatiga o culpas y al compás de una temporada de sonrisas a favor de un romance sin esquinas que nació en el calor de una azotea semiestrellada.
Atrevo a escribir sin concentrarme, mande usted mi verso alado, cuéntele a las reglas lo que representa este círculo femenino de pelo negro y mágicas curvas, no tema a los márgenes ni a las rimas modernas, seremos nosotros mismos los del mensaje espiritual en dirección a sus retóricas y caprichos.
Este par comenzó sin consejos y adornó la locura con el favor de sus ganas. Ningún acéfalo pudiera opinar y creer vano el precio que le hemos propuesto a nuestros escritos. Allá va una flor luego de un junio ajustado a los abrazos, una azucena bajo el sol en que prometí quererte, una que retoña con la humedad de la esperanza que nos persigue y nos obliga a hacerle compañía a las próximas mañanas. He visto el futuro y estabas a mi lado acurrucada entre mis izquierdas.
Te adoro.

Besos miles.
Sabes quién
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