“Casi, casi, casi la primera vela”
Pareciera que el siete quiere mañear cada estrofa de esta canción de amor que lleva por nombre Eliani Varen Caballero. Los besos miles convidan a describirlo con una retahíla de apuntes que no requieran el término final de tan bien que se acomoda en una historia varonil como la de este prófugo caballero de la rutina.
Envidia para el celeste y lo melódico que imitan los ajenos. Somos los apócrifos que titulan cuanta ocurrencia humana nos envuelva, de amor sencillo y sin mucho ruido; fino ante las dudas del mal tiempo y las malas caras, que de mes en mes traduce una foto en un beso fundido hasta llegar a la prosopopeya de emitir un mensaje que diga: “Día siete cumpliendo siete meses, que bonita ocasión”. Entonces vendrían los amaneceres para contar los próximos, donde el corazón no se desespera y la suerte apoya a la confianza entre uno y otro, y se mecen al espacio los sietes, y se mecen, y se mecen hasta que dominan el celeste. Este tema habla de ti, amor mío. Estos cabales se desajustan en cada intento por referirte y los sentimientos se adhieren a los latidos como préstamos de lo cósmico y surrealista. Porque he decidido quererte, en plan de conquista de la primera vela, para celebrarte el ánimo y escribirte un soneto de siete estrofas y un mensaje de siete letras: TE ADORO.
Besos miles.
Sabes quién
Pareciera que el siete quiere mañear cada estrofa de esta canción de amor que lleva por nombre Eliani Varen Caballero. Los besos miles convidan a describirlo con una retahíla de apuntes que no requieran el término final de tan bien que se acomoda en una historia varonil como la de este prófugo caballero de la rutina.
Envidia para el celeste y lo melódico que imitan los ajenos. Somos los apócrifos que titulan cuanta ocurrencia humana nos envuelva, de amor sencillo y sin mucho ruido; fino ante las dudas del mal tiempo y las malas caras, que de mes en mes traduce una foto en un beso fundido hasta llegar a la prosopopeya de emitir un mensaje que diga: “Día siete cumpliendo siete meses, que bonita ocasión”. Entonces vendrían los amaneceres para contar los próximos, donde el corazón no se desespera y la suerte apoya a la confianza entre uno y otro, y se mecen al espacio los sietes, y se mecen, y se mecen hasta que dominan el celeste. Este tema habla de ti, amor mío. Estos cabales se desajustan en cada intento por referirte y los sentimientos se adhieren a los latidos como préstamos de lo cósmico y surrealista. Porque he decidido quererte, en plan de conquista de la primera vela, para celebrarte el ánimo y escribirte un soneto de siete estrofas y un mensaje de siete letras: TE ADORO.
Besos miles.
Sabes quién
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