“Fue este el último fin de un bisiesto sin tu reposo a mi izquierda”
Desde aquella tarde sin frío donde los caprichos del destino separaban nuestras bufandas de plenitud, no se cruzan nuestras miradas como repaso a esta simpatía que nos une, ni mucho menos echamos andar la maquinaria de refranes a favor de nuestro amor cotidiano y sano que nació desde los caprichos de una azotea romanceada con un cuento de hadas. Queda hoy, entre vocablos que dieron vida a tres de los poemarios más sinceros que se han escrito jamás, el anuario de un desesperado que tatuó tu estilo de pensar y sonreír a sus espaldas de manchego, loco y enamorado. Trae desde rimas a favor de tu compostura hasta concursos de abrazos con toda la hidalguía que merecen tus curvas, risas y encantos, prometen como la primera receta estimular las voces de prisa que deambulan sobre tu biografía de diosa bellísima y elitan dentro de esta cabeza que ya no tiene cuerpo legal de tanto pensarla.
Princesa y dueña mía:
Para este periodo romántico que igualmente se añejará, deseo que todas las marcas y correspondencias tengan que ver contigo, iluminen cada céntimo de mis costumbres, que se disemine sin temor tu perfume vesánico hasta los confines de mi lujuria y que siempre que despierte radiques en el rezago que te ha hecho mi segunda y amada mitad.
Por un siglo más amándote con todo mi corazón.
Besos miles.
Sabes quién
Desde aquella tarde sin frío donde los caprichos del destino separaban nuestras bufandas de plenitud, no se cruzan nuestras miradas como repaso a esta simpatía que nos une, ni mucho menos echamos andar la maquinaria de refranes a favor de nuestro amor cotidiano y sano que nació desde los caprichos de una azotea romanceada con un cuento de hadas. Queda hoy, entre vocablos que dieron vida a tres de los poemarios más sinceros que se han escrito jamás, el anuario de un desesperado que tatuó tu estilo de pensar y sonreír a sus espaldas de manchego, loco y enamorado. Trae desde rimas a favor de tu compostura hasta concursos de abrazos con toda la hidalguía que merecen tus curvas, risas y encantos, prometen como la primera receta estimular las voces de prisa que deambulan sobre tu biografía de diosa bellísima y elitan dentro de esta cabeza que ya no tiene cuerpo legal de tanto pensarla.
Princesa y dueña mía:
Para este periodo romántico que igualmente se añejará, deseo que todas las marcas y correspondencias tengan que ver contigo, iluminen cada céntimo de mis costumbres, que se disemine sin temor tu perfume vesánico hasta los confines de mi lujuria y que siempre que despierte radiques en el rezago que te ha hecho mi segunda y amada mitad.
Por un siglo más amándote con todo mi corazón.
Besos miles.
Sabes quién
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario