miércoles, 11 de febrero de 2009

Anuario de un desesperado…

“Fue este el último fin de un bisiesto sin tu reposo a mi izquierda”

Desde aquella tarde sin frío donde los caprichos del destino separaban nuestras bufandas de plenitud, no se cruzan nuestras miradas como repaso a esta simpatía que nos une, ni mucho menos echamos andar la maquinaria de refranes a favor de nuestro amor cotidiano y sano que nació desde los caprichos de una azotea romanceada con un cuento de hadas. Queda hoy, entre vocablos que dieron vida a tres de los poemarios más sinceros que se han escrito jamás, el anuario de un desesperado que tatuó tu estilo de pensar y sonreír a sus espaldas de manchego, loco y enamorado. Trae desde rimas a favor de tu compostura hasta concursos de abrazos con toda la hidalguía que merecen tus curvas, risas y encantos, prometen como la primera receta estimular las voces de prisa que deambulan sobre tu biografía de diosa bellísima y elitan dentro de esta cabeza que ya no tiene cuerpo legal de tanto pensarla.
Princesa y dueña mía:
Para este periodo romántico que igualmente se añejará, deseo que todas las marcas y correspondencias tengan que ver contigo, iluminen cada céntimo de mis costumbres, que se disemine sin temor tu perfume vesánico hasta los confines de mi lujuria y que siempre que despierte radiques en el rezago que te ha hecho mi segunda y amada mitad.
Por un siglo más amándote con todo mi corazón.

Besos miles.
Sabes quién
.

No hay comentarios: