“Celo al oxígeno que te aviva la corola”
Princesa y dueña mía:
Vuelve ser este un sábado de bordes, ahora estando los dos y con la cordura a cuestas. El éter se ha bañado de conjeturas a favor de los abrazos de noventa noches que tienen poca ventaja sobre los textos presuntuosos que nacieron desde este mismo teclado. Parece un sábado de marzo, suena como a una noche tibia donde pudiera rayarse el cielo con un beso robado al mártir iniciativo que sucumbió en la izquierda de un dúo cual gatos sonrientes. Al segundo 7 hubo más que un texto y paredes, golosinas que distinguían las lenguas de los siempre buenos cortos plazos (plazos cortos buenos siempre)[buenos plazos siempre cortos]. Elixir de fracciones de un romance compuesto por colores y humo, diferente a los descritos, acomodado en la realeza de un estrechón a la felicidad y al yo querer seguir. Al tercero llovió salsas y fundióse una enramada de buenos afectos en compañía familiar, aún lejos de ranchos y montes pero conformes con la majestuosidad del disfrute espiritual y físico. Bienvenido sea entonces este cuarto día 7 y estos noventa amaneceres donde han ganado siempre tu semblanza, hermosura y corazón, donde se pactan los mañanas y siguen siendo perfectos tus caprichos y tus pies, donde cabe más que tu nombre en la rendija de mis deseos y donde se firmará tras este manuscrito, que todo el amor del mundo cabe en este tercer mensuario y en el mensaje misericordioso de contarte que: ERES LO MEJOR DEL MUNDO y que ME MUERO POR TI.
Te seguiré adorando, no se acabarán los besos miles.
Sabes quién,
Princesa y dueña mía:
Vuelve ser este un sábado de bordes, ahora estando los dos y con la cordura a cuestas. El éter se ha bañado de conjeturas a favor de los abrazos de noventa noches que tienen poca ventaja sobre los textos presuntuosos que nacieron desde este mismo teclado. Parece un sábado de marzo, suena como a una noche tibia donde pudiera rayarse el cielo con un beso robado al mártir iniciativo que sucumbió en la izquierda de un dúo cual gatos sonrientes. Al segundo 7 hubo más que un texto y paredes, golosinas que distinguían las lenguas de los siempre buenos cortos plazos (plazos cortos buenos siempre)[buenos plazos siempre cortos]. Elixir de fracciones de un romance compuesto por colores y humo, diferente a los descritos, acomodado en la realeza de un estrechón a la felicidad y al yo querer seguir. Al tercero llovió salsas y fundióse una enramada de buenos afectos en compañía familiar, aún lejos de ranchos y montes pero conformes con la majestuosidad del disfrute espiritual y físico. Bienvenido sea entonces este cuarto día 7 y estos noventa amaneceres donde han ganado siempre tu semblanza, hermosura y corazón, donde se pactan los mañanas y siguen siendo perfectos tus caprichos y tus pies, donde cabe más que tu nombre en la rendija de mis deseos y donde se firmará tras este manuscrito, que todo el amor del mundo cabe en este tercer mensuario y en el mensaje misericordioso de contarte que: ERES LO MEJOR DEL MUNDO y que ME MUERO POR TI.
Te seguiré adorando, no se acabarán los besos miles.
Sabes quién,
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